Consejo Personal

ASESORAMOS A AQUELLAS PERSONAS QUE QUIEREN CRECER ANTE LOS RETOS DE LA VIDA

En muchas ocasiones nuestras dificultades emocionales no están originadas por un trastorno psicológico o enfermedad mental. No es necesario tener una depresión profunda o una crisis de pánico para sentir irritación, nerviosismo, abatimiento o tristeza. El afrontamiento de los acontecimientos vitales puede ocasionar una respuesta desajustada en nuestra mente que será responsable del malestar emocional que podemos estar sintiendo, muchas veces con mayor intensidad de lo esperado. En ocasiones tenemos que hacer frente a varias cosas a la vez y aparece el agobio, o bien tenemos menos fuerzas y experimentamos los acontecimientos diarios con mayor carga emocional que habitualmente. Tampoco es infrecuente sentirnos inseguros o tener dificultad para tomar determinadas decisiones en nuestra vida, o sentirnos bloqueados a la hora de resolver un problema.

Los problemas y la necesidad de resolverlos son aspectos inherentes a la vida humana. Es común tener problemas en el entorno laboral, o tener problemas con los hijos, familia o pareja. Sin embargo, frecuentemente podemos sentir que nos es difícil adaptarnos a los múltiples cambios que se van produciendo en nuestras vidas, de esta forma, no es extraño poder entrar en una especie de crisis vital que nos angustia diariamente y que puede dañar nuestra autoestima al no encontrar salidas.

En estos casos el asesoramiento profesional es siempre una opción de gran utilidad. Con seguridad el psicólogo detectará los puntos ciegos que impiden la continuidad del crecimiento personal, así como las capacidades o talentos susceptibles de mayor potenciación, ayudando al implicado a desarrollar una nueva visión de su vida que le permita encontrar la mejor opción en cada momento. Este proceso lleva implícito la identificación de recursos y aptitudes personales, así como el entrenamiento y la potenciación de los mismos a través de un proceso de asistencia (que una persona brinda a otra) realizado de un modo tal que el consultante va descubriendo sus propias posibilidades de resolver la situación, pero siempre de un modo autónomo.

En definitiva, esta forma de ejercicio profesional está concebida para aquellas personas que quieran llevar a cabo un cambio en su vida, decidir sobre algún aspecto vital, o simplemente mejorar en su rendimiento y ejecución cotidiana. Para ello tendremos en cuenta sus valores, creencias, prioridades y riesgos potenciales, orientando la toma de decisión más acertada y construyendo la estrategia de solución de problemas más útil en su caso.

Concretamente esta opción puede ser de utilidad si:

  • Tienes problemas de inseguridad, baja autoestima o timidez
  • Te resulta difícil tomar decisiones
  • Afrontas una crisis vital: tienes la sensación de no saber hacia donde vas
  • Algunos sucesos en tu vida están dificultando tu día a día
  • Tienes problemas con tus hijos o simplemente quieres mejorar tu relación con ellos
  • Tienes problemas en tu trabajo y no sabes cómo atajarlos
  • Quieres seguir creciendo y desarrollándote. Buscas nuevos horizontes en tu vida